¿Cómo empezó todo?

Para final de noviembre del 2017 estaba viviendo en Valencia, España. Era uno de esos días (como todos los días) en los que sueles pensar, hoy es un día normal… Estaba en la oficina tratando de terminar el catálogo de productos de la empresa para Portugal cuando de repente me comencé a sentir muy mareada, me empezó a dar mucha sed y me sentía enferma. Asumí que era la gripe que le había dado a mi compañera un par de semanas atrás, y seguí trabajando.

Al cabo de un par de días empecé a sentir mucho dolor de gastritis y ya no me daban ganas de comer ni de estar de pie, y mis dos amigas más cercanas me obligaron a ir al médico de cabecera.

Miércoles 6 de diciembre- La medica tras un examen de rutina me dijo que tenía una infección renal y debía ir por urgencias al hospital, donde me inyectaron solución salina y algunos medicamentos para el dolor gástrico y me diagnosticaron una virosis. Me enviaron a casa con un antibiótico por un par de días y me dijeron que estaba todo bien…

Viernes 8 de diciembre- Después de dos días de antibiótico, pasé todo el día tumbada en el sillón con mucho mareo y nauseas. Perdí un increíble puente acostada en el sillón por el malestar y la debilidad.

Sabado 9 de diciembre- Salí a caminar por Valencia con mi mejor amiga en España, Alicia. Estuvimos visitando museos y tomándonos fotos con grafitys por las mágicas calles del centro. Tipo 5 de la tarde me sentía mal y decidí regresar a la casa.

Martes 12 de diciembre- Por el mareo y el dolor era difícil comer, llevaba tres días sin comer nada sólido, me sentía como si hubiera corrido 3 maratones seguidas, mis piernas no respondían bien y el mareo no me dejaba enfocar casi las palabras de mi computador. Antonio (compañero de trabajo) muy angustiado decidió llamar a mi jefa y comentarle mi estado. En vista de la gravedad, mi jefa me llamo y me dijo -¡Sí mañana vienes a trabajar te despido!… por favor ve al hospital donde trabaja mi hermana y hazte un chequeo, por que no es normal que ya lleves 15 días enferma y cada vez estés peor…

Miércoles 13 de diciembre- No me pude levantar de la cama, mi compañera de piso tuvo que ayudarme a llegar al baño y luego a ponerme los zapatos para poder ir al hospital. Muy amablemente le pidió a su hermano Pedro que me llevara y le avisó que me encontraba bastante enferma. Pedro me llevó al hospital donde yo aseguré defenderme, pero la verdad es que no se como llegué hasta urgencias. Lo siguiente en lo que tengo claridad, es de estar con dos enfermeras subiéndome a una silla de ruedas mientras me median el azúcar y me tomaban los signos vitales, sus caras de angustia, los pasillos del hospital a toda velocidad y finalmente UCI… -Nunca piensas en lo que puede suceder al día siguiente hasta que ya es tarde…-  

Llamé a la hermana de mi jefa y ella se encargó de empezar los exámenes y de recomendarme entre varias medicas y enfermeros. Al llegar los primeros resultados me conectaron dos intravenosas con suero e insulina y me informaron de mi estado: Sat. O2 28,6% (sin oxigeno), cetonemia 6.8 mmol/L, PH 7.06, potasio 2.3, glucosa 556. En el momento en que se acabaron las dos primeras bolsas de suero me conectaron otras dos con potasio, insulina y un par de bombas, y me tomaron mediciones cada hora, al cabo de unas horas me conectaron dos vias intravenosas adicionales para pasar mayor cantidad de potasio por mis venas  y aumentar la dosis de insulina… se imaginaran hacia donde va esto…

Finalmente pude avisarle a mis papás en Colombia de la situación 12 horas después de haber ingresado al hospital y en ese momento contarles lo que sucedía. 24 horas después me transfirieron a mi hospital de correspondencia y mi prima viajó desde Suiza a acompañarme debido a la delicada situación.

Esa misma semana para el viernes ya me habían ingresado a habitación sin fecha de salida, mi mamá llego a Valencia el domingo en la noche… la situación fue mejorando y el 23 de diciembre me dieron de alta y salí para mi casa.

Días en el hospital: 11

Diagnóstico: Diabetes Mellitus tipo 1, paciente insulino-dependiente.

Es fácil contarlo ahora, cuando ya he aceptado un poco la situación y más aun que el dolor y el nudo en mi garganta cuando recuerdo el día que ingresé al hospital ya no es asfixiante y es más llevadero…

Si, así fue como me enteré que ahora soy diabética y que mi vida había cambiado.

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